Archivo de la etiqueta: Noruega

Vacaciones en Noruega

Estándar

Estas vacaciones he vuelto a Noruega. Tras mi pequeña escapada en Noviembre a Oslo esta vez fuimos a casa de la familia de mi novio en Sandnes, desde donde tuve la oportunidad de conocer aparte de Sandnes, Stavanger, Lysefjord y algún que otro lugar. La verdad es que tuvimos muchísima suerte ya que salvo el primer día que llovió, el resto de los días estuvo despejado y muy soleado así que pudimos disfrutarlos.

Sandnes es una ciudad dormitorio de Stavanger que está sufriendo un aumento notable de la población gracias a la industria petrolera. La verdad es que la ciudad no tiene nada relevante, sin embargo, en sus alrededores se ha construído un carril bici que permite dar un agradable paseo si el tiempo acompaña. En mi caso no acompañó mucho y acabé como una sopa… También tuvimos la oportunidad de recorrer en coche parte de la costa con un par de paradas en Ølberg y otros pequeños puertos de la zona.

CAM00037CAM00016

Pero desde que llegué, mi obsesión era subir al Púlpito. Tras bastante insistir y algún refunfuño, convencí a mi novio de ir (él creía que no habría transporte para llegar pero haber, había). Desde Stavanger cogimos un ferry para cruzar el fiordo hacia Tau. Desde allí un autobus nos llevó a Preistekolen Mountain Lodge, que es el punto de partida de la senda que nos lleva al Púlpito. Se tarda aproximadamente 4 horas entre ir y volver y el recorrido no es complicado, pero no os engañéis que tampoco es suave. Para nada.  Hay varias subidas muy empinadas en las que casi me dejo el esófago y conforme nos acercamos al Púlpito hay un par de momentos en los que la altura y la cercanía al precipicio da bastante yuyu. Pero merece la pena.

 

CAM00139
La ciudad de Stavanger es una ciudad bastante pequeña, y se nota, y será por eso que me gusta. En el puerto hay varios bares y restaurantes con terrazas donde se ve mucho ambiente, cuando nosotros pasamos por allí había además música en directo. En el puerto muchas veces se pueden ver cruceros en sus recorridos por los fiordos. Lo que más me gustó de la ciudad fue su zona antigua, donde vivían antiguamente los pescadores. Las casas blancas de madera me recuerdan a las postales navideñas y a los cuentos infantiles. No tuvimos tiempo a visitar el museo del petróleo, como era mi intención, para la próxima supongo.

CAM00277

Una de las actividades que más me gustó fue un recorrido en barco por el Lysenfjiord. 3 horas inmersos entre las escarpadas paredes del fiordo, las pequeñas islas con sus casas y el impresionante paisaje.

CAM00201 CAM00271

No puedo negar que me encanta Noruega, de lo que vuelvo y volveré siempre a quejarme es de los precios de todo, muy bonito todo pero no es una buena opción si se busca un lugar baratito. Ahora bien, una vez en la vida al menos, hay que hacer este viaje.

Un beso corazones.

 

Anuncios

Viaje a Oslo

Estándar

Hace 10 días me fui de viaje a Noruega. Tenía ganas de largarme de la gris, sucia y agobiante Londres, así que cuando mi susodicho me comentó de que se piraba sin previo aviso a Oslo de concierto me subí a su lomo y me embarqué con él. Fueron 3 días maravillosos, me lo pasé genial y Noruega tiene muy buena pinta. Aún así hay varias cosas a tener en cuenta si pensáis visitar Oslo.

Noruega es súper cara. Súper súper cara así que si buscáis una escapada de fin de semana baratina, Oslo NO es el destino ideal. Segun el índice Big Mac, Noruega es el país más caro del mundo y por un menú del McDonalds´ puedes desembolsarte la friolera de 10 euros. Los museos se pagan, aunque para variar no son precios desorbitados. Por suerte con el carnet de estudiante te rebajan aproximadamente el 45%. En el transporte público, que tampoco es moco de pavo, también hay descuentos para estudiantes, menos mal porque en 3 días se te pueden ir, entre pitos y flautas, más de 300 euros.

Por otro lado, yo viajé a finales de Noviembre-principios de Diciembre. Por estas fechas amanece a las 8:30 y a las 4 de las tarde ya es de noche. Es un poco deprimente sí, además si le añades una temperatura exterior de -5 grados centígrados ni te cuento. Por suerte yo me preparé como si fuera a la Antártida (calcetines térmicos, jerseys de lana a tope, gorro, manoplas, bufanda que me daba tres vueltas,…) así que no pasé nada de frío.

Oslo es una ciudad bastante pequeña y apañada. No es un bellezón de ciudad en plan Praga, Paris o Amsterdam pero me pareció muy cómoda para moverte. Una de sus ventajas es que a 20 minutos de metro te encuentras en plena estación de ski. Holmekollen Skijump. Allí, además de una vista impresionante de la ciudad, puedes ver el Museo de Ski que está bastante bien, el salto de ski de acero más alto del mundo, incluso puedes subir a lo alto, si el viento te lo permite. Tiene un simulador de saltos que, aunque interesante, puedes pillarte un mareo de coj… Además, paseando te encuentras con una fantástica iglesia de esas de madera típicas, algunas estatuas interesantes y una tienda de souvenirs con objetos muy chulos (y caros).

Holmekollen Skijump!!

Holmekollen Skijump!!

 

Entre la estación de Ski y la estación de metro te encuentras con un restaurante, Holmekollen Restaurant. Es un edificio muy bonito que recuerda a una cabaña de ski. Decorado con muy buen gusto tiene una chimenea enorme, unas vistas impresionantes al fiordo de Oslo y la comida es de una calidad excepcional. Aunque para cenar es extraordinariamente caro, para comer tienen ofertas muy interesantes y asequibles.

Volviendo a la ciudad, el Palacio Real y el Parlamento noruego se encuentra en ambos extremos de una amplísima avenida con el Teatro Nacional en medio. Ninguno de estos 3 edificios es especialmente espectacular, aunque es el orgullo de sus ciudadanos. Merece la pena pasear por la avenida y escuchar a los músicos callejeros y el ambiente. Hay además varios restaurantes y tiendas. El ayuntamiento de la ciudad es un icono, a mí personalmente me recordó mi instituto de Avilés, el Suanzes.

Por encima del Parlamento noruego te encuentras varias calles comerciales peatonales. Como se acercan las Navidades, estaban decoradas con luces y adornos navideños, así que estaba todo muy bonito. Merece la pena pasear por esta zona de la ciudad.

Dos museos imprescindibles son el Museo de los Barcos Vikingos donde puedes ver varios barcos vikingos, así como otros objetos encontrados en 3 tumbas. Es bastante pequeño pero en un paseo (si no hace mucho frío) te puedes acercar al Museo Folklórico Noruego. Este sí que es una pasada. Es un museo al aire libre donde existen réplicas de edificios tradicionales noruegos: una iglesia, una escuela, casas, cabañas, tiendas, etc… además si vais en temporada alta, actores vestidos con los trajes tradicionales realizan actividades. Cuando yo fui estábamos prácticamente sólos y comenzaba a anochecer así que más bien parecía un pueblo fantasma pero me encantó igualmente. No visité  el museo del Premio Nobel de la Paz, leí varios artículos sobre él y no muy buenas críticas así que pasé.

Parlamento de Noruega

Parlamento de Noruega

Centro de Oslo

Centro de Oslo

Para cenar baratillo, recomiendo un restaurante que hay a un lado del Parlamento. Pertenece a una cadena danesa, Jensen´s Bofhus,y un menú de filete de ternera con acompañamiento y bebida sale más barato que un menú regulero de McDonalds, además ¡¡ hay free refill de helado con topping!!. Si os apetece una pizza, recomiendo que probéis la auténtica pizza noruega en uno de los restaurantes Peppe´s Pizza, eso sí igual tarda un poco.

Para dormir quedamos en un hotel muy céntrico y relativamente barato. El SmartHotel Oslo es un hotel moderno, de habitaciones pequeñas y sencillas pero limpias y con mobiliario nuevo y en buenas condiciones.

Este es mi primer viaje a Noruega pero dudo que sea el último. Tengo ganas de visitar el este y los espectaculares fiordos, ya os contaré.

Un beso corazones.