Archivos Mensuales: enero 2014

Mirando al pasado

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Hace unos días, en Navidad, tuve la suerte de reencontrarme para tomar algo con dos amigas del San Fernando, el colegio donde estudié de primero a séptimo de EGB. Durante toda una fantástica tarde estuvimos charlando y rememorando viejos tiempos, los compañeros de clase, los profesores, las limpiadoras… todo cubierto por el barniz del tiempo que lo hace todo más brillante.

El San Fernando es un colegio concertado-privado de Avilés. No sé ahora pero de aquella los profesores iban por la vida como si fuera el Eton College y algunas madres se lo creían aún más. Tuve muchas dificultades para adaptarme allí y en cuanto se me ofreció la oportunidad salí corriendo a un instituto público, de gente trabajadora y con sus cosas reguleras pero en el que me sentí mucho más cómoda. He de decir que mis recuerdos malos no son respecto a mis compañeros de clase, bueno alguno me caía mal que no soy una santa pero sobre todo mis recuerdos chungos son respecto a la manera de enseñar, a muchos profesores que realmente me traumatizaron, su religiosidad impuesta y en general las ínfulas de superioridad que reinaba en aquel lugar.

Algunos profesores tenían la mano bastante suelta, nada grave no es que dieran palizas como en los 60, pero si que alguna colleja o un tirón de orejas caían de vez en cuando. Apenas había trabajos en grupo que realmente contaran en la nota, para jugar en equipo estaban las interclases (torneos deportivos entre clases), la opinión de los alumnos estaba prácticamente vetada, nos levantábamos cada vez que algún adulto entraba en el aula y teníamos que rezar todos los días por la mañana. Creepy…

Tengo algunos buenos recuerdos también, que no fue todo un martirio.En las interclases a pesar de que era (y soy) pésima deportista lo pasaba muy bien, disfruté mucho cantando en el coro, ahora me río de algún castigo (ya contaré la historia de las sirenitas), subir al cole desde casa con mis vecinos (cuyos nombres no recuerdo), el chándal que era azul y súper cómodo, alguna metiéndose trocitos de gomas de borrar en los ojos y pidiendo ayuda para sacárselas después, los cumpleañeros que nos daban una bolsa de chuches, cuando hicimos las marionetas con calcetines, el libro de cocina “Recetas de Mamá, …

No conservaba amigos de aquella época hasta hace varios años en el que volví a contactar con algunos, y creo que es algo muy bueno porque durante mucho tiempo asocié esa época exclusivamente con los malos recuerdos. Tardes como la que pasé en Navidad y algunos otros momentos en compañía de antiguos compañeros, hacen que los malos momentos se diluyan en mi memoria y que sean los buenos los que permanezcan.

Un beso corazones.

 

 

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