Visitantes de dormitorio

Estándar

Cuatro de la madrugada de un día por semana cualquiera. Estoy en mi lugar favorito, o sea, en una cama doble, calentita, durmiendo feliz y soñando con cualquier cosa cuando de repente… uno de los compañeros de piso comienza a gritar y a correr por el pasillo encendiendo las luces.

Después del susto inicial que casi me provoca un infarto me acurruco acojonadísima en la cama y lo primero que se me viene a la cabeza es… “¡Mierda!, ¡ratas!” podía haber imaginado cualquier cosa: ladrones, fuego, ranas, zombies…pero no lo primero que pienso es en ratas, no me preguntéis por qué porque no tengo ni idea. Además es extraño porque las ratas no me dan especial repelús. Me aseguro de que tanto la puerta del pasillo como la del patio están cerradas y pienso… bueno “pues na, con la cantidad de mierda que hay en la calle normal que entren ratas”. Dos horas después me vuelvo a dormir, no sin cierta inquietud.

Al día siguiente de que esto sucediera hablé con mi otra compañera de piso, que también sufrió un trauma rayando el infarto y me cuenta lo que pasó. Al parecer nuestro compañero de casa tiene lo que en mi tierra se viene a llamar  el Pesadiellu. Al parecer siente una opresión tremenda, como si lo abrazaran y acaba gritando y corriendo por la casa.

La verdad es que, como ya os conté en alguna otra entrada, tengo una vida nocturna muy interesante y tuve experiencias bastante llamativas. Una vez se me apareció un hombre a los pies de la cama, como una sombra, con ojos blancos brillantes, observándome sin moverse. No sentí especial terror, me incorporé pensando.. “que coj…” y ya había desaparecido. Me hizo gracia y me volví a dormir sin problema.

Otra de las veces, lo que sentí fue como una mano cubierta por un guante negro se metía en mi cama y me abrazaba. La primera vez fui capaz a zafarme de ella pero la segunda vez me abrazó muy fuerte que casi me impedía respirar. Esta vez si que grité porque es una sensación bastante agobiante. Me volví a dormir sin problemas aunque sintiéndome bastante ridícula por haber gritado.

Aunque para sensaciones agobiantes las que siento más habitualmente, mínimo una vez por semana, cuando estando dormida, y siendo consciente de estar durmiendo soy incapaz a despertarme aunque lo intente. Ordeno a mi cerebro abrir los ojos, y lo intento con todas mis fuerzas, pero no hay manera. Es como si no fuera mi cuerpo y no lo dominara. Además puede volverse especialmente dramático cuando además creo estar viviendo una situación de peligro (un incendio, un accidente de coche etc) y por más que lo intente soy incapaz… no puedo mover un sólo músculo del cuerpo, ni una pestaña, así que simplemente me dejo llevar y pienso “pues nada, si me muero, me morí y ya está”… horrible.

Aún así, me alegro de tener estas experiencias aunque a veces lo pase mal. ¿Que haría yo sin mis visitantes de dormitorio o los zombies de mis sueños? mis noches serían taaaaan aburridas… con suerte esta noche me abducen los extraterrestres 😀

Un beso corazones.

 

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  1. Jajaja yo no soy de gritar ni de levantarme cuando tengo pesadillas, pero hace cosa de dos años, soñé que estábamos en mi casa del pueblo, pero antes de haber hecho la obra. Yo estaba en el baño, con una puerta que daba para la calle, y apareció una banda de albano-kosovares a atracarnos. Salí corriendo a cerrar la puerta y un subsahariano de la banda -flipa- la empujó en ese momento, por lo cual dí tal grito que desperté a mi novio y de paso a mí misma!!!

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