Archivos Mensuales: marzo 2013

Otra de mis queridas fobias

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En estas fechas de recogimiento y oración, he hecho un ejercicio de autoanálisis para determinar el origen y la naturaleza de otra de mis incomprensibles y, hasta cierto punto cómicas, fobias: la Semana Santa.

Creo que este terror tiene su origen hace ya mucho tiempo. Como era habitual casi todas las vacaciones, estábamos en León. No sé si conocéis la Semana Santa leonesa pero es bastante impresionante. Aunque la verdad que tienen lo que tienen casi todas, nazarenos, cristos, cirios, cruces, dolor, sufrimiento, silencio, tambores… etc. No me preguntéis qué paso era ni nada porque no tengo ni idea ni me interesa. El caso es que estaba yo ahí, con unos 6 años, mirando aquellos hombres con esos cucuruchos, descalzos y con cirios mientras los tambores sonaban (pum…. pum… purrupum…). A mi eso no me gustaba para nada, parecían fantasmas, pero bueno aguantaba el tirón como podía. Todo relativamente normal hasta que un nazareno se acercó a mi a saludarme y darme la mano. Y ya con eso no pude. Me puse a llorar como una descosida y me tuvieron que sacar de ahí.

Lo mejor de todo es que recuerdo el proceso mental que me llevó a ese ataque de pánico y veréis como tiene una lógica aplastante.

Yo debía haber visto hacía poco alguna película sobre el Ku-Klux-Klan. Y asocié rápidamente los capirotes de los nazarenos con los del KKK, y esos señores eran malísimos y mataban a gente. Pero además en la película probablemente aparecía una cruz ardiendo y otra cosa no habrá en las procesiones, pero cruces muchísimas. Por otro lado mi güela, que contando historias de fantasmas, aparecidos y demás fauna paranormal no tiene igual, me había hablado de la Güestia, que es el equivalente asturiano de la Santa Compaña y ¿quien me decía a mí que debajo de aquel nazareno que me venía a saludar no había un esqueleto del KKK condenándome a la maldición eterna?

Y desde entonces ya no fui la misma.

Otro día os hablaré de la inquietud que me generan las estampitas religiosas de Santos, Mártires y Vírgenes.

Un beso corazones.

¿Nazarenos o KKK?

 

 

 

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Cosas de demócratas…

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Demócrata… que tendrá esa palabra que tanto gusta…

El principal motivo que me lleva a escribir esta entrada es escuchar a los supermegahiperdemócratas tan guays que desde el calor de su hogar, tras una buena fartura y viendo a sus hijos hacer los deberes del colegio privado (porque los padres pueden elegir) se atreven a decir que los pobres políticos indefensos están siendo atacados brutalmente y sin compasión, acosados inhumanamente por unos salvajes proetarras melenudos. Yo como siempre debo estar en otro planETA porque lo que yo veo es algo completamente diferente.

Primero están los peperos que son superdemócratas. En este caso ya estoy inmunizada, los discursos, excusas, y gilipolleces de cualquier pepero me la traen al pairo. Tantas babayaes no son normales y a estas alturas cualquier persona con un poco de cerebro se daría cuenta de lo absurdos que son. Y este hecho alcanza su máxima expresión cuando un político pepero dice lo que piensa así como le viene o como ellos lo llaman “opiniones personales de una persona cualquiera que a pesar de ser político tiene derecho a expresar su opinión porque España es un país democrático”. Y cada vez que esto pasa y alguno suelta lo que ronda por su cabecita sólo puedo decir: pero ¿qué cojones? 

Pero bueno los peperos que digan ETA. Me la soplan ya estoy inmunizada a sus “opiniones personales”.

Pero entonces aparecen los de presumen de ser “supermegademócratas de izquierdas” y van y dicen que “entienden a los desahuciados pero hay que proteger a los niños de los políticos, que no se puede ir por ahí acosando a los políticos y que en un país democrático hay que utilizar los cauces democráticos establecidos“. Y entonces mi sangre hierve y quiero matar al tertuliano y/o periodista de turno con chaqueta de tweed que, presumiendo de ser un izquierdoso supermegademócrata y sensible al sufrimiento humano se atreve a dar clases de “democratidad” a gente que lo ha perdido todo.

Afortunadamente la gente normal ya pasa de estas tonterías. Todos sabemos que no vivimos en una democracia. Que los partidos políticos, los medios de comunicación, tertulianos y demás fauna te repitan lo democrática que es España no quiere decir que sea cierto.  Que tu cada cuatro años hagas el paripé de meter un papel en una caja tampoco hace de este país una democracia. Y si tú aún crees, o quieres creer que España “no es Venezuela”, que hay libertad de expresión en los medios y que todos tenemos igualdad y el mismo derecho a expresar, al mismo nivel que ellos, que esto NO es una democracia siento decirte que vives en MATRIX.

Os sugiero un ejercicio: buscad entre todas las cadenas de televisión y canales de radio

, buscad e

ntre todos los periódicos y pregúntate porqué todos ellos insisten tanto en lo demócratas que son, es más, ¿por qué no hay una sola cadena de televisión ni periódico que se plantee en serio que otro sistema es posible?

 

Tú decides si tomas la pastilla roja o la pastilla azul.

Un beso corazones.

 

 

 

Cambio de vida

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¡Vaya semanita que llevo!

La semana pasada tuve por fin la entrevista para el doctorado en la UCL/Birkbeck. Aunque yo creía que la entrevista me había salido fatal para mi sorpresa: ¡estoy aceptada!

En dos semanas finalmente me mudo a Londres. Todavía estoy en la ardua y agobiante búsqueda de alquiler y de preparar el viaje. Mi intención es vivir cerca de la universidad así que durante mi brevísima visita de la semana pasada aproveché para darme una vuelta por los alrededores y visitar las momias del Museo Británico que está a cinco minutos de mi futuro trabajo.

La UCL tiene una pinta estupendísima no hay más que verla en la foto y mis futuros jefes son una pasada. De momento y para empezar bien el doctorado me piro 10 días a Lanzarote de trabajo de campo a ver volcanes y basaltos, os sonará aburrido pero a mi me encanta.

Me quedan dos fines de semana en Asturias para celebrarlo, incluyendo el Día del Bollo, así que espero que me de tiempo a despedirme de todo el mundo.

Gracias a todos los que me habéis felicitado y os iré contanto mis andanzas.

Un beso corazones.

Me piro a Londres

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Estas semanas están siendo una locura. Estoy haciendo un cursillo en Oviedo por las tardes y me descoloca todo mi horario. Encima duermo como una marmota. Las mañanas, a no ser que madrugue por causa de fuerza mayor las paso durmiendo y las tardes en Oviedo así que no tuve mucho tiempo para actualizar el blog.

Dicho esto…

Me piro a Londres aunque muchos ya lo sabréis. El Lunes tengo una entrevista para un doctorado en el Birkbeck College de la Universidad de Londres, y estoy aterrorizada. Es mi primera entrevista en una universidad y aunque hice otras entrevistas de empleo un puesto de camarera no tiene nada que ver con optar a una plaza de doctorado. A ver qué pasa. Si todo va bien y finalmente me aceptan, entonces sí que me iré de manera indefinida.

No es la primera vez que visito Londres y he de admitir que es una ciudad que nunca me entusiasmó. La primera vez que fui coincidió con la celebración del centésimo aniversario de la reina madre (hace una eternidad). Sorprendentemente era un día soleado con muy buena temperatura, Julio creo recordar. Aún así ya me pareció una ciudad enorme, oscura y fea. Además durante más de 30 minutos estuve retenida en un vagón del metro en Victoria Station, achicharrada lo que constribuyó a aumentar mi agobio. Al día siguiente me enteré de que sobreviví a una amenaza bomba. Una anécdota que siempre cuento para hacerme la interesante.

La siguiente vez que fui la recuerdo vagamente porque sólo estuve un día de pasada, hará unos 8 años. Era un día gris, hacía frío y todo me pareció terriblemente oscuro y tétrico. Aunque no puedo negar que es una ciudad moderna, cambiante y cosmopolita. El problema  creo que es que, a pesar de viajar bastante y tal, me gusta la tranquilidad de las ciudades pequeñas y pintorescas así que las megaciudades me aturullan bastante. O al menos antes me pasaba. Desde la última vez que estuve en Londres han pasado unos 8 años, he visitado muchas ciudades en países diferentes y me estreso mucho menos en las ciudades (salvo Madrid que me pone histérica).

Estos dos días aprovecharé para visitar los alrededores de la Universidad en cuestión a ver qué me parece. Mantengo la esperanza de cambiar de opinión, cosa que creo bastante probable. Si finalmente me aceptan, no me quedará más remedio que adaptarme y convertirme en una urbanita.

¡Deseadme suerte!

Un beso corazones.