Publicad Malditos

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RESUMEN

En este artículo la autora critica el mundo de la publicación científica porque está hasta las narices de que le digan que tiene que publicar lo mismo una y otra vez. Además se ofrecen dos ejemplos para valorar las diferencias entre cómo crees que va a ser tu carrera profesional como científica y cómo será realmente.

ABSTRACT

In this article the author criticizes the world of scientific publishing because she is fed up being told that she has to publish the same again and again. Also, two examples are provided to assess the diferences between how you think your profesional scientific career will be and how it will be actually.

INTRODUCCIÓN

Estoy intentando conseguir un doctorado en una universidad estadounidense y es un jaleo[1]. No tengo muchas esperanzas pero por intentarlo que no quede. Digo que no tengo muchas esperanzas porque a pesar de tener un curriculum aceptable al parecer no he publicado lo suficiente. Varios compañeros y expertos me recomiendan que escriba más artículos de un trabajo que hice hace ya un par de años. Nada nuevo, repetir lo mismo una y otra vez con distintas palabras para que mi nombre saliera más veces. El pan nuestro de cada día.

No es que yo esté en contra de las revistas científicas. Más bien todo lo contrario. Lo que rechazo es la cultura del “publicar por publicar”. Ya no se evalúan a los científicos siguiendo un criterio estrictamente cualitativo. Ahora valores cuantitativos como el número de artículos publicados, posición en el orden de autores y el índice de impacto de las revistas en las que se publiquen han pasado a ser los que determinen en última instancia la carrera de cualquier científico.  En este contexto, la competitividad, la prisa, el amiguismo y el peloteo pasan a ser parte fundamental. En ciertos sectores las presiones pueden llegar a ser muy muy serias (ciencias médicas o farmacéuticas por ejemplo) y la viabilidad económica de ciertas investigaciones pueden llegar a estar en peligro ya que la mayoría de los patrocinadores utilizan estos resultados para determinar la productividad de sus inversiones.

Os ilustraré la situación:

Imagina que eres un científico. Tienes un proyecto interesante, has realizado tus experimentos, tienes unos resultados fiables, unas conclusiones lógicas, en definitiva tienes un trabajo de gran calidad. Deseas dar a conocer al resto de la comunidad científica tus avances así que redactas un artículo. Para tener la mayor difusión posible consultas el factor de impacto de varias revistas y finalmente te decides por “Journal of Stupidology” y lo envías. Tu artículo pasará entonces por un proceso denominado “peer review” (revisión por pares) que no es más que una revisión realizada por varios expertos que analizan tu artículo, harán los cambios que crean oportunos y que concluirán que tus resultados son adecuados, tus conclusiones interesantes y que por lo tanto tu trabajo será publicado. Mucha gente lo leerá, te citarán en otras publicaciones, te invitarán a presentarlo en conferencias, serás un científico famoso, te darán el premio Nobel…

Pero la realidad es bien distinta.

Imagina de nuevo que eres un científico. Tienes un proyecto interesante pero ¡ah! como no publiques algo, lo que sea, igual se te adelanta otro científico más avispado. Esto significaría menos publicidad por lo tanto menos dinero, pero tú no quieres ser un pringado así que te pones manos a la obra a escribir un artículo. Todavía es pronto para tener resultados fiables pero a imaginación no te gana nadie. Buscas de nuevo en el ranking de las revistas más molonas y envías tu manuscrito al “Journal of Stupidology”.- ¡Ays pero esta revista es tan guay que recibe aproximadamente 9000 manuscritos al año! El director, con limitada experiencia en tu campo y mucho estrés descarta tu artículo tras leerlo en 15 minutos.

Si algo caracteriza a los científicos es su determinación [2] así que buscas la segunda revista más molona: “Idiotics Reviews”.  Pasas la criba del director y lo envían a los revisores. Éstos lo leen en apenas media hora y ambos asumen que tus resultados son correctos. Sin embargo uno de ellos cree que el artículo es demasiado largo así que recorta una tercera parte. El otro decide que una conclusión a la que has llegado es demasiado audaz y te la suprime además tienes que hacer varios cambios (ver figura). En el fondo te da igual, tu artículo mal parido y ahora mutilado va a ser publicado… ¡ow yeah!

CONCLUSIÓN

No por más publicar eres mejor científico pero sí que ayuda a conseguir un doctorado (y un trabajo).

REFERENCIAS

[1] Calzada-Diaz, A. Hasta los mismísimos de enviar solicitudes. Abbie´s Reviews, 2013.

[2] Calzada-Diaz, A. No tengo trabajo pero tengo determinación y soy feliz. Abbie´s Reviews, 2013.

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Acerca de abigailcalzadadiaz

Licenciada en Geología, siempre he sido una gran entusiasta de la exploración espacial. Esta afición me ha llevado a ser Punto Nacional de Contacto para España en Space Generation Advisory Council. También he realizado el SSP'11 y el Máster en Ciencias Espaciales de la Universidad Internacional del Espacio. Pero también disfruto con los pies en la tierra, en contacto con la naturaleza, cocinando o tomando una cerveza fresca en una terraza en verano.

Un comentario »

  1. Al final (y se que peco de simple) se resume todo a lo mismo de siempre, un mundo que se mueve por términos de “productividad” y que siempre se oye al que mas grita o mas veces repite lo mismo cual loro (aunque no diga mas que tonterias,eso es lo de menos). Bueno me voy a bailar el Gangsta Style,nos vemos!

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